Los Jockers y Los Fugitivos

Tendríamos entre 16 y 17 años. Azul era un oasis en medio de la Pampa, un cielo enorme, olía a azahares y magnolias, la humilde bohemia de los muchachos de pueblo, descubríamos el amor, imaginábamos universos, aprendíamos a vivir, a pintar, conocíamos los primeros libros que nos cambiarían la vida,los primeros trabajos, los límites, la música.

Yo entonces tenía un órgano Farfisa – en realidad una especie de acordeón que en vez de fuelle tenía dos turbinas que hacían mas ruido que el pobre sonido de armonio que emitía y con él intentaba ganarme la vida.

No se ni como nos juntamos, supongo que en un pueblo como Azul –donde el universo termina en el camino que une una de las calles principales con la Ruta 3-los pocos que quieren tocar instrumentos acaban conociéndose.

Así se montó el cuarteto Los Jockers, mas tarde y no recuerdo el motivo nos llamamos Los Fugitivos: Tacún Lazarte bajo eléctrico y segunda voz, Cocoa López en la batería y primera voz, Eduardo González era el guitarra y yo al Farfisa.

Duramos hasta que fui a terminar mis estudios de Bellas Artes a Buenos Aires y trabajar haciendo transportes con una furgoneta, ya había cumplido los 20 años y tenía una hija.

Con el paso del tiempo nos fuimos viendo. Tacún entró en un grupo llamado Huerque Mapu que hacían el folclore reivindicativo de los años 70 y terminó exiliándose en Madrid.

Cocoa (le llamábamos así porque tenía pinta de mulato)entonces trabajaba de mozo (camarero) en el bar de un hotel donde paraban los autobuses que surcaban la Pampa. Alli pasabamos muchas veces las noches, charlando, imaginandonos el mundo. Después fue camionero hasta que hace unos pocos años tuvo un accidente que le dejó inválido y se va recuperando poco a poco. Hace unos meses le ví, camina ayudado por un bastón y mantiene la bondad sencilla de la gente del interior.

Eduardo entró en la militancia política, junto a tantos de nuestro grupo de amigos de Azul y de los pocos que salvó la vida, aunque estuvo en la càrcel diez años. Durante el período que estuvo preso perdió a los padres, a la mujer y a dos hijos, se le inundó la casa y otras muchas desgracias que no consiguieron quitarle la sonrisa bondadosa del rostro ni doblegarlo: rehizo su vida, enamoró a una hermosa mujer, tuvo varios hijos mas, montó una empresita que le permite vivir dignamente, sigue con su militancia (ahora de perfil bajo) y prepara un asado con guitarreada cada vez que aparezco por el pueblo.

Esta grabación es lo único que queda de aquel grupo. No recuerdo bien las circunstancias que nos llevaron a Buenos Aires a meternos en un estudio a grabar estos temas que compusimos tratando de imitar a The Beatles o quienes fueran nuestros héroes del momento.

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Que amor

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Mr claro de luna